“La plata es una ilusión”: Es la frase típica de aquellos que no saben qué hicieron con la plata. Y lo peor es que muchos de ellos, literalmente, no saben qué hicieron con la plata. Muchos sólo recuerdan que recibieron el sueldo, pagaron cosas pero aún así no les queda para ahorrar. Otros, dicen que odian tener plata en el bolsillo porque se les esfuma. En todo caso, todos tienen algo en común, y es que son víctimas de los gastos hormiga.

Estos bichitos, aunque inofensivos, pueden hacer grandes daños si se les deja coger ventaja, por lo que el nombre para denominar a esos gastos chiquitos les viene de perlas. ¿O cree usted que ese bombom, ese café que se toma por las mañanas en Tostao, o ese antojito no lo va a llevar a la ruina? No, probablemente usted no lo crea. Posiblemente usted piense que “una vez al año no hace daño” o “hay que darse unos gusticos porque uno trabaja duro”, o realmente los ve tan pequeños que no se imagina todo lo que eso le significa al año.

En términos sencillos, los gastos hormigas son gastos pequeños que, de a pocos, van consumiendo sus finanzas al punto de no dejarle dinero para lo importante, llevandolo eventualmente a una situación de quiebra técnica. Esto es algo que mucha gente no cree, pero en mi caso tengo como probarlo con un simple ejercicio que me he propuesto, y que hoy le propongo a usted:

Decidí dejar de gastarme las monedas que me sobran de 100, 200 o 50 pesos colombianos. Este ejercicio lo hice por razones distintas a reducir los gastos hormigas, pero comprobé su efectividad al ver que en un año había reunido la nada envidiable suma de $60.000. Si sigo juntando las monedas de ese valor por 5 años, tendré $300.000 que nunca me he gastado, los cuales podría invertir en un fondo de inversión por otros cinco años y tendría, de la nada practicamente, una suma considerable sólo por no haber gastado dinero de más. Eso, o lo podría haber destinado a pagar el plan básico de Netflix por cuatro meses.

Pero ¿se imagina si usted decidiera ahorrar lo que se gasta cada mañana en un “tintico”, o cambiara sus hábitos y usara más la bicicleta en lugar de un taxi? El ahorro sería asombroso. Lo mismo si usted por fin decide reparar las cañerías de su casa para que dejen de botar agua. Repetir mi experiencia al final va a cerrar más de un hueco en sus finanzas.

Sea organizado, como Suiza

La buena noticia es que estos gastos se pueden controlar, con simplemente ser más organizado.

Para ser más organizado con sus finanzas. lo primero que debe de hacer es ver la magnitud del problema, para lo cual puede siempre hacer las sumas anuales de esos gastos pequeños, como el café. Cuando vea la magnitud de lo que se le está yendo al año, el paso a seguir es hacer un presupuesto.

¿Cómo hacer un presupuesto?

Hacer un presupuesto es fácil. Sólo tiene que hacer una relación de sus gastos fijos (pago de deudas, servicios públicos, arriendo… todo lo que usted sepa que cada mes debe pagar pase lo que pase) y sus ingresos. A los ingresos le resta los gastos fijos y ese será el dinero que podrá disponer para otras cosas.

A partir de ahí, y según sus metas de ahorro, usted puede decidir cuánto quiere destinar para esos gastos hormigas y evitar sobrepasarse con esa cantidad, bien sea mediante una app que controle su presupuesto y gastos o mediante el popular método de los sobres, que consiste en guardar esa plata en un sobre y llenarlo cada mes, o cada semana. Cuando se acabe, pues no puede usar el dinero que no esté en el sobre.

Pero lo más importante

Cambie sus hábitos de consumo. Es tan fácil como comprarse una cafetera, y llevar el café preparado a su trabajo, en lugar de comprar tinto. Puede evitar el dulce, y mejor ahorrar ese dinero que destinaba a comprar bombones para así ver lo que ha estado invirtiendo de manera inoficiosa. Lo mismo para los fumadores.

En todo caso, los gastos hormiga sólo seguirán existiendo en la medida en que usted no tome la determinación de cambiar su estilo de vida. Mientras no lo haga, usted se seguirá quejando de que su dinero se le va de las manos y no sabe por qué, Todo lo cual lo hará candidato para ser cliente mío.