Quienes se acogen a insolvencia deben estar haciéndose esta misma pregunta, considerando los costos de acogerse a ese trámite. Se hace recurrente que muchos clientes me soliciten que tome sus casos de insolvencia a crédito, de modo que puedan pagar el trámite a cuotas o a resultado. Lamentablemente, nosotros los abogados no podemos aceptar estas formas de pago porque se crearía un conflicto de intereses, en donde el abogado defensor del insolvente se termina volviendo también en su acreedor. Justamente es la razón por la cual no acepto esas formas de pago.

Ahora bien, conforme al Decreto Único Reglamentario del Sector Justicia, que reglamenta el régimen de insolvencia de persona natural no comerciante, indica que los gastos del Centro de Conciliación, así como los gastos del trámite (incluyendo los honorarios de abogados y conciliadores) son gastos de administración, y deben sufragarse antes de acogerse al régimen, y mantener esos pagos durante el desarrollo del trámite. Esto hace que la pregunta sea válida: ¿De dónde saca la plata para acogerse al régimen de insolvencia alguien que no puede pagar sus deudas?

Muy sencillo: Entrar en cesación de pagos, comenzando por dejar de pagar créditos quirografarios como las tarjetas de crédito, los pagarés o similares. Y es apenas lógico: Si se quiere acoger al régimen de insolvencia, no tiene ningún sentido mantener sus deudas al día, máxime si sabe que necesita pagar por acogerse a este.

Ahora bien, otras soluciones pueden ser:

  • Pedir el apoyo de familiares: Y digo apoyo, que no préstamo, porque el dinero que usted le preste a un deudor para acogerse al régimen de insolvencia puede no recuperarse (se puede convertir en una obligación natural si el deudor se va a liquidación patrimonial. O bien, se puede terminar pagando en un plazo muy largo o con cuotas pequeñas).
  • Demandar a las casas de cobranza por los daños y perjuicios que el acoso y la grosería de esta gente le esté ocasionando: Si esta gente lo insulta, llaman en horarios no hábiles, se consiguieron números telefónicos que usted nunca les dio o están llamado a sus familiares y jefes a cobrarle deudas que son sólo suyas, es posible que pueda demandar a esta gente civilmente para pedir una indemnización por daños y perjuicios. Esto hace que sea importante grabar las llamadas, dado que serán la prueba de ese acoso (además de las personas que las recibieron y a las que nunca les dio esos números, como sus jefes)

En cualquier caso, mi recomendación a los deudores es que no contraten abogados, o acudan a Centros de Conciliación, basados en el precio (lo barato sale caro, y no siempre lo más caro es mejor. Y muchos clientes míos lo han comprobado con ciertos Centros de Conciliación que están en el Centro de Cali. Cámara de Comercio incluida). Ustedes, deudores, están en una situación en la que necesitan abogados que le brinden confianza y un servicio personal, que le permitan saber que está de su parte y no de parte del Banco (o de tener contentos a los abogados de este). Usted está en insolvencia, no en un concurso de belleza.