De las cosas más chocantes que veo cuando actúo como Operador Judicial en Insolvencia, es la de ver como hay deudores que se apegan a ciertos bienes, y no consideran venderlos para lograr pagar sus deudas: Desde personas que deben 100 millones, pero tienen una casa de 500 millones que no quieren vender, hasta personas que tienen un carro que no quieren entregar para poder pagar su deuda. Sobre esto último me voy a refereir no sólo para demostrar lo absurdo de querer conservar un carro cuando se está en una situación difícil de endeudamiento, sino para demostrarle al público en general que tener un carro puede ser sinónimo de pobreza.

Aclaro que no estoy diciendo que esté mal conservar los bienes, o la posición económica, cuando se está en insolvencia. A lo que voy es a que estas estrategias deben hacerse de manera inteligente, lejos de sentimentalismos y enfocados en la solución del problema. Y a veces, la única solución posible es la venta en esos bienes.

Volviendo al tema de los carros, estos instrumentos son un artículo de necesidad en un país con un sistema de transporte lamentable, como Colombia. Pero están lejos de ser el sistema de transporte más económico, incluso el más eficiente. Y fuera de este hecho, muchos se gastan grandes sumas de dinero adquiriendo estos carros, dejandose llevar por aspectos como la marca o el tamaño. Esto lo saben los fabricantes de vehículos, quienes basan su publicidad en asociar la posesión de un carro con virilidad (el que tiene el carro más fino atrae más mujeres), juventud, experiencias (a más grande el carro, más viajes hará el dueño) o unión familiar. Todos estos aspectos bastante falsos y fácilmente desacreditados (tan fácil como tener un carro y vivirlo por su propia cuenta).

¿Pero, por qué un carro te mantiene pobre?

Imagine que usted se compra un helado, y a los dos minutos, y sin haberlo probado, se arrepiente de comerlo. Sin embargo, ya no lo puede devolver porque el helado se derritió apenas salió de la heladería.

Guardadas las proporciones, un carro nuevo se comporta de manera similar. Quien sabe de carros ya debe de tener tatuado en su ADN que un carro nuevo vale dos millones de pesos menos al salir del concesionario. Y así seguirá depreciandose hasta que al final del día ya no vale nada. Sin embargo usted debe pagar el precio completo por el mismo.

Esto significa, mi querido lector, que si quiere vender el carro para pagar deudas usted NO VA A RECUPERAR EL DINERO POR EL QUE COMPRÓ, pero tampoco va a recuperar el dinero que invirtió en las revisiones reglamentarias, en los impuestos, y lo más grave, no va a recuperar el dinero que le pagó al banco en intereses (si adquirió el carro a crédito)

Y esto va a pasar con todos los carro que compre, incluso los de gama alta (cuya adquisición es una reverenda estupidez por cuanto estos autos hacen lo mismo que un auto más económico y, por demás, estarán expuestos a los mismos riesgos en la carretera, y a la inclemencia de los elementos (incluído popó de pájaro).

En resumen, el carro es el único activo que usted va a adquirir en su vida que no sólo va a perder valor más rápido que otros activos, sino que encima usted va a tener que pagar para mantenerlo, como si fuera un perro o un hijo.

Adquirir carros a crédito, una burrada.

“Que emoción!, están vendiendo el carro que quiero a crédito, con 0% de interés los primeros x años. Ah, y este lo están vendiendo sin intereses!, ohh, adquirir un carro nunca fue tan fácil!.”

Sí, así piensan los ingenuos cuando ven la publicidad de los concesionarios. Pero como usted es un fiel lector del blog de Cali Insolvencias, dejará de pensar así cuando le echemos calculadora juntos.

Tomemos por ejemplo el carro más consumido de Colombia, que es el Renault Sandero Stepway. Este vehículo cuesta entre 48 a 52 millones de pesos, en sus modelos 2020. Pues bien, según Renault, este carro lo entregan a crédito en este plan:

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Atractivo, verdad? Pues no! Resulta que si lo financia sin cuota inicial, y a 72 meses, tendrá que pagar cuotas mensuales de $ 1.167.045, si el carro que escogió vale $ 51.290.000. si multiplica esa cuota mensual por 72, le dará como resultado $84.027.240. En términos sencillos, usted ha pagado casi 84 millones de pesos por un carro que vale treinta millones de pesos menos. Y para colmo, si pasados los 72 meses lo quiere vender, ya no lo venderá por 51 millones sino quizá por 20 millones. ¿Le parece eso justo? ¿Sabe todo lo que podría hacer con 84 millones de pesos? Si no tiene idea, le cuento que siempre se puede invertir la cuota mensual que pretende pagar por ese carro en un CDT, por 72 meses, al 5% EA, y al cabo de ese tiempo tendría $4.034.759,04‬. ¿Se imagina todo lo que tendría si ahorra, e invierte de la misma forma, esa cuota inicial mes a mes, en vez de comprarse un carro?

simuación crédito Renault Stepway
Vea que no es mentira

Otros gastos que se le vendrán encima al comprar carro nuevo.

1. Quien compra carro va a viajar más. Quienes ya lo han hecho antes no me dejarán mentir en este punto. Viajes = gasto.

2. Si es hombre heterosexual, atraerá gasolineras. Y adivine, estas mujeres no le van a pagar en dinero los gastos del carro, pero usted no le puede pagar al Banco de la misma forma en que ellas le pagan a usted. Pésimo negocio.

3. Si es mujer heterosexual, su carro estará gran parte del tiempo parado porque el pensamiento machista latinoaméricano hará que sea su pareja quien la recoja (y que usted no haga lo mismo con él). Carro detenido por mucho tiempo = carro que se deteriora más fácil o que disfrutan otros que no son usted. En muchos casos, hará reparaciones al carro que ni siquiera fueron culpa suya.

4. Si le gusta la rumba, lo van a coger de recocha a usted para llevarlo a esas fiestas. El que le paguen la gasolina no va a compensarle el kilometraje extra que le está metiendo al carro, y que es el indicador constante de que está perdiendo dinero.

5. Las eventualidades son inevitables. Los accidentes ocurren, así que deberá tener una provisión y, de preferencia, un seguro de vehículo. Si no lo tiene, y no ha leído este blog con frecuencia, cometerá el mismo error de muchos colombianos y le meterá “tarjetazo” a los gastos de ese accidente indeseable.

6. Si vive de arriendo, le terminará buscando casa al carro, no a usted. Puede que termine pagando cánones más caros por el hecho de vivir en una casa con parqueadero, o en unidad residencial. ¿O quiere dejar al pichirilo en la calle, para que le roben un espejo?

7. Y a propósito de robos, su tranquilidad se irá al garete porque ahora estará más expuesto a que lo roben en un semáforo, o le roben partes al carro si no lo deja en un buen lugar. ¿Que el carro le da más libertad? LA CHIMBA!

Pero si igual quiero comprar un carro, ¿qué debo de hacer o tener en cuenta?

Básicamente lo siguiente:

1. Evalúe si realmente lo necesita: Si usted trabaja en una oficina por 8 horas, ¿Para qué putas quiere un carro? ¿Para sufrir porque no sabe si se lo rayaron, o se lo robaron, mientras trabaja? ¿Para pagarle estacionamiento? ¿Para que se desgaste con apenas haberlo usado?. Y si lo quiere para demostrar estatus, me temo que usted es un pobre wevón que necesita invertir ese dinero en un buen psicólogo, ya que un carro no le va a mejorar nada: Sólo será un pobre wevón montando en un carro lujoso.

2. Comprese un carro que ya haya cumplido su ciclo de depreciación: Si alguien va a perder dinero por haber comprado un auto nuevo, no va a ser usted. Asegurese de comprar modelos anteriores a cinco años, los cuales suelen estar muy bien conservados en muchos casos. Si se lo puede comprar a algun oficinista, o médicos, con mayor razón (por lo que expliqué arriba).

Ah, ¿que le preocupa la revisión técnico mécanica, y que ahora le toca pagar soat más caro? No debería, porque sigue siendo más barato que haberlo sacado nuevo (al fin y al cabo, la técnico mecánica y el SOAT los paga cada año, y no mensualmente, como en el ejemplo que puse antes)

3. Si usted no puede ahorrar mensualmente el equivalente a lo de la cuota mensual que va a pagar, más los costos de gasolina y mantenimiento, me temo que usted es demasiado pobre para tener un carro nuevo.

4. Si va a comprar un carro, comprelo EN E-FEC-TI-VO. A la plata, en cash. Así le toque irse con ella en una bolsa al concesionario. No tiene ningún caso sacar un auto a crédito después de saber todo lo que va a peder con él.

5. Si no viaja, no tiene familia numerosa o no tiene finca, no se compre una camioneta. Los impuestos, y los repuestos de esos carros son demasiado costosos.

6. Si no es James Bond, un narco, el fundador de un start up de tecnología, un famoso, un oligarca ruso, un jeque árabe, o un futbolista de algún equipo europeo, no compre un auto de gama alta. Esos carros son una lobería, y más en un país como Colombia, con sus vías deplorables. Comprese algo que esté a su alcance, y que le sirva a sus necesidades.

7. Considere seriamente usar el servicio público o métodos de transporte alternativos. Si es por comodidad, le sale mil veces más barato andar todos los días en taxi que comprar un carro, sea a crédito o de contado. Habrá más ahorro si monta en bicicleta, bus, o consigue que lo lleve un amigo que si tenga carro.

Si después de leer esto sigue pensando en comprar ese carro que le hace ojitos, o insiste en no venderlo para pagar deudas, mi consejo máximo es que viva en ese carro: Coja toda su ropa y metala en la bodega, se baña con pañitos húmedos, y duerme en algún estacionamiento público. Será la única forma de sostenerse a sí mismo y al carro, y además vivirá la vida de libertad y viajes que le ofrecen, de manera mentirosa, las campañas de publicidad de los autos.