Esta es la razón por la cual existe gente que gana un buen sueldo, pero no puede sobrevirir con él.

Todos debemos de tener un amigo que gana más que nosotros, pero sorprendentemente nunca puede salir a hacer ciertas cosa porque “no tiene dinero”, no le alcanza nada. Son personas infelices que, parafraseando a Maria Feliz, han elegido llorar sobre un ferrari que ser felices.

En esta misma línea, seguramente muchos de ustedes recordarán como hacían rendir cualquier cincuenta mil pesos en la universidad, a veces caminando largas distancias o montando en bicicleta para ir a todas partes. Pero, ya graduados y con trabajos estables, esos cincuenta mil pesitos se les escurren de las manos.

Eso, queridos lectores, se llama “inflación del estilo de vida”, o como yo lo he llamado, “inflacionismo social”, y es un error que cometen muchas persona que tuvieron la suerte de tener buenos resultados económicos en sus 20 (entendido esto como uan inserción rápida y “exitosa” al mercado laboral”) y la razón por la que a sus 30, o 40, se ven a gatas asumiendo los gastos de personas a cargo, facturas o impuestos.

¿En qué consiste?

El inflacionismo social, o inflación del estilo de vida, es un incremento inperceptible en el costo de vida de gente que NO HA CAMBIADO sus hábitos de vida en un plazo de cinco o 10 años (entendido esto como que no tienen hijos, siguen sanos, probablemente no pagan hipoteca y viven en la misma ciudad).

¿Cuáles son los síntomas?

1. Sentir que no le alcanza el dinero pero no sabe por qué.

2.Sentir que los ahorros no reflejan el nivel de sus ingresos, pero los gastos sí. Esto se resume en la frase “entre más gano más gasto”.

3. Sentir que se incrementan los compromisos financieros y tributarios, pero no se siente holgado para pagarlos.

En mi experiencia como abogado experto en insolvencia económica, estos son los denóminadores comunes de quienes sufren inflacionismo del estilo de vida.

1. No hacer un presupuesto, o una lista de compras, al momento de comprar en un supermercado. Simplemente entran y compran lo que se les atraviese.

2. No son creativos para gastar dinero. Es decir, casi siempre eligen planes que requieren pagar una boleta.

3. Cambian constantemente de carro, o teléfono celular, pero sin razón justificada aparente. Es decir, no lo hacen después de darles cierto tiempo de uso, o porque vayan a ahorrar más con el nuevo aparato, sino que simplemente lo hacen por vanidad.

4. Son infieles. Esto es muy común en los hombres. Entre más ganan, con más mujeres quieren salir.

5. Son acumuladores. Quien sufre de inflacionismo del estilo de vida están llenos de cosas que no usan, pero de las cuales no salen por el valor que pagaron por ellas o porque están relativamente nuevas y funcionales.

6. Se ponen ansiosos si no compran cierta cosa, como ropa, zapátos o artículos de electrónica.

7. Se dejan llevar por los gastos hormiga cada vez que salen de su casa. Es decir, se la pasa comprando dulces, gaseosas, o entrando a cada restaurante que se le atraviesa, como si no hubiera un mañana.

8. Sólo se mueven en carro, sin optimizar los trayectos.

¿Cómo evito este inflacionismo del estilo de vida?

1. Usted debería pensar en deshacerse de las personas que le restan económicamente. Una persona que le resta económicamente es la persona que sigue en las mismas aunque usted ya haya llegado a donde está, con el añadido de que está viviendo a costa suya basado en la amistad o relación sentimental que tengan. O también es esa persona que, aún habiendo mejorado su estilo de vida, sigue viviendo a expensas suyas (le piden prestado casi que por deporte o no pone ni un peso cada vez que salen). Aquí tenemos a esos “amigos” de toda la vida que sólo son de rumba, pero que esperan que usted los invite a todo. O también están esos amigos que siempre mantienen apretados económicamente, pero que se la pasan apretados. Aquí también incluiría a esas parejas que no apoyan sus proyectos, así sea con esfuerzo o con ideas creativas, sino que esperan a que usted sea quien los mantenga.

Se que esto suena cruel, pero una de las razones por las cuales muchas personas no prosperan en América Latina es por culpa de sus amigos y familiares. Frases como “es que se volvió rico y cambió”, o “desde que tiene plata se olvida de nosotros los pobres” son prueba de ello. Usted sólo debe de pensar en estas personas  si usted está bien, no cuando está pensando en ahorrar para algún proyecto, o está sufriendo afugias económicas por cuenta de su inflacionismo en el estilo de vida.

Si no es capáz de tomar esa decisión tan radical, una alternativa es ayudar a estas personas con soluciones creativas a los problemas que le plantean, que no necesariamente impliquen gastar dinero.

2. Aprenda a cocinar y piense en hacer algo rico cuando le den ganas de salir a algún restaurante.

3. Enamorse de las experiencias sencillas, como hacer un picnic o ver películas en su casa. Esos pequeños rituales, muy de los 90 o antes, son quizás los que más conserva en su memoria en lugar de aquellos planes para los que pagó boleta. ¿Verdad?

4. Considere cancelar las tarjetas de crédito, si siente que está pagando muchas bobadas con ellas.

5. Si realmente ama salir a los restaurantes, lo mejor es que escoja sus favoritos y esté pendiente de los descuentos que ofrecen para fidelizar a sus clientes. Obvio, eso implica comer en esos mismos restaurantes, pero verá como ahorrará una buena pasta y quedará como un jeque árabe cuando desee impresionar a ese alguien especial.

6. Vacíe sus cajones y haga un inventario de ABSOLUTAMENTE todo lo que tiene. Esto le permitirá evitar comprar ropa o tecnología de más. Esto suena muy radical, pero conozco personas que cuando necesitan algo en lo primero que piensan es en salir a comprarlo, y luego se encuentran con que ya tenían varias de esas mismas cosas y no se acordaban.

7. Si usa indiscriminadamente apps como Rappi, Glovo o Uber eats, debería eliminarlas de su celular si no sabe usarlas con sabiduría. Luego haré un artículo refiriendome a este puntol.

8. Cuetione siempre su estilo de vida. Piense en por qué tiene el carro que tiene, y para que lo tiene. En por qué debe cambiar de teléfono móvil cada mes, o en porque tiene que ir a los restaurantes caros que quedan en la mierda de su casa y, probablemente, en los sectores exclusivos de la ciudad (puede que ahí también descubra la razón por la cual tiene esos kilos de más)