A raíz de una serie de reportajes de El Tiempo, recordé el caso de una cliente que tuve hace muchos años, la cual vivía en uno de los barrios más acaudalados de Cali, pero al entrar a su casa esta se encontraba vacía, con muebles de plástico como testigos mudos de la decadencia terca a la que llega una persona cuando insiste en vivir la vida que no le corresponde.

De hecho, cuando empecé con el proyecto de Insolveitor, di unos consejos financieros muy importantes, siendo el no vivir la vida que le corresponde uno de ellos. Y ese fue justamente el error que observé en el reportaje de El Tiempo que cometía la persona entrevistada en el reportaje, quien vive en un barrio estrato cuatro, se viste como si fuera una persona de la aristocracia pero su nivel de ingresos es tan bajo que ni siquiera puede asumir los gatos del inmueble que habita.

Este fenómeno es descrito como “pobreza oculta”, que en el reportaje de El Tiempo se describe como “un fenómeno que no es muy reconocido porque afecta a las personas de estratos 3, 4 y 5, que tienen bienes pero no cuentan con los ingresos para suplir sus necesidades” El reportaje añade que los aspectos que más representan a una persona que enfrenta esta forma de pobreza son los “bajos ingresos, poca participación social,  desempleo y, en unos casos, la vergüenza de aceptar que se está en condición de vulnerabilidad y necesita ayuda, pese a que posee una vivienda en un estrato alto”

Así, a partir de esta definición vemos que las formas para evitar caer en la pobreza oculta son las siguientes:

  1. Reconocer que tiene un problema que se le salió de las manos. Reconocer un problema no debería de ser motivo de vergüenza ni es una derrota: Es simplemente el primer paso para solucionarlo.
  2. Buscar ayuda profesional. Aunque pueda parecer costoso, contar con la asesoría jurídica, contable y financiera le permitirá identificar, desde una perspectiva imparcial y profesional, las causas de su situación. No necesariamente la causa de la pobreza es la falta de dinero, sino que esta puede ser  consecuencia de malos hábitos de vida que deben corregirse.
  3. Cuestionar su estilo de vida: A veces, no es tan necesario, ni productivo, tener a los hijos en cierto colegio costoso, o comprar productos de cierta marca. Tampoco tener un auto de cierto cilindrare cuando se pasa todo un día encerrado en una oficina,  o tener una casa de recreo para ir sólo un fin de semana. No necesariamente este cuestionamiento debe derivar en vender sus cosas, pero si en buscar otras fuentes de ingreso que le permitirán sufragar un estilo de vida aproximado (que no igual) al que lleva. Por ejemplo, en el caso de la finca de recreo, ponerla en alquiler los fines de semana. O en el de los carros, ponerlos a trabajar en alguna plataforma en las noches o mientras usted trabaja.
  4. Si tiene deudas, atenderlas de manera organizada. Para ello en el blog Insolveitor he hablado de varias alternativas para atender su nivel de endeudamiento. No obstante, si necesita ayuda profesional, lo invito a solicitar una consulta jurídica especializada al 3042874360 (valor de la consulta: $80.000).

Consulte aquí, y aquí también, los reportajes del periódico El Tiempo.

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