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Leyendo el periódico El Tiempo, encontré el relato de una deudora del Icetex que logró pagarle a esta entidad una deuda de 9 años en tan solo dos años. ¿Quiere saber cómo lo hizo? Siga leyendo.

En el relato, la deudora Carolina Bolaños hace un recuento del estado financiero que la obligó a endeudarse con esa entidad, las condiciones del crédito adquirido y todo lo que hizo después para poder pagarles. Es en esta última parte en que nos enfocaremos, ya que del relato de la deudora se pueden extraer varias conclusiones que luego expondré.

En su relato, la deudora nos cuenta lo siguiente:

Inicialmente fue fácil, era una salida inmediata. Las consecuencias las vi en el largo plazo. Puedo decir que solo empecé a dimensionar lo que significaba tener un crédito un año antes de salir de la universidad. Es ahí cuando uno entiende en qué se está metiendo, empiezas a oír los planes de todos tus compañeros y el tuyo solo puede ser uno: pagar una deuda.

Veía gente que hablaba de hacer una especialización, viajar, estudiar inglés, comprar casa propia y yo solo podía pensar en liberarme del Icetex. Por eso, tan pronto comencé mi práctica profesional empecé a abonar a la deuda y cuando entré a trabajar decidí apuntarle a pagar lo más pronto posible.

Mi deuda total estaba sobre los $ 26’560.280, las cuotas que me había establecido Icetex fueron de aproximadamente $ 250.000 a nueve años y mi meta era tratar de pagar eso en 5 años ¡Nueve me parecía una eternidad!.

Lo primero que hice fue no tomarme el año de gracia y ahorrar de donde fuera para abonar entre $ 500.000 y $ 600.000 mensuales. Unos meses la lograba, otros no. Tuve que hacer todo tipo de sacrificios, desde ser medida en lo que compraba, olvidarme de las salidas con las amigas, hasta pensar mil veces antes de gastar en comida.

Solo me enfocaba en lo que era prioridad: mi casa, ayudar con la universidad de mi hermano para que no tuviera que endeudarse como yo, pagar mi crédito educativo y el estar apegada a Dios para no perder la paz.

Ahora que lo escribo suena sencillo, pero la verdad es que no fue fácil saber que era una joven recién graduada que trabajaba muy duro, pero que al final del mes no se quedaba con nada para ella porque todo se iba a gastos básicos y el Icetex.

Estaba obsesionada en pagar la deuda. Cada tres días, o cada semana, entraba a la página para ver el estado de mi crédito, hacer cuentas de lo que me faltaba y de paso seguir soñando con salir de eso. Uno no debe ser ignorante y vigilar el estado de la cuenta, que esté bajando la deuda porque el sistema puede ser negligente.

En esa época estaba trabajando en una empresa en donde mi contrato no era directo sino por ‘outsourcing’ y después de un poco más de dos años decidieron cambiar de contratista.

Al sumar el dinero que me dieron por liquidación, indemnización, vacaciones de dos años y un bono extra daba un total aproximado de $ 8.500.000, un poco más de lo que me faltaba para pagar y terminar con ese capítulo de mi vida. No me importó quedarme sin nada, sin pensarlo mucho pagué la deuda. Actualmente puedo decir que no fue en nueve, que era lo que quería el Icetex. Tampoco en cinco años, que era a lo que me había proyectado. Lo logré en tan solo dos años y medio gracias a un milagro. Aún pienso en eso y recuerdo ese sentimiento de libertad que solo puede entender alguien que también ha vivido lo mismo.

Es curioso porque entre tanto temor que había en la compañía llegué a pensar que me iban a sacar, pero al final no solo seguí trabajando sino que algo sobrenatural sucedió. Fue volver a respirar sabiendo que por fin había salido de eso.

Era tan inexplicable que en un momento pensé que se había tratado de una ilusión, pues dos meses después de salir del crédito llamaron a mi deudor solidario, el fiador, y le dijeron que el crédito no estaba pagado. Afortunadamente siempre fui muy ordenada y tenía todas las pruebas, entonces tras llevar el comprobante de pago se confirmó que el estado estaba en cero.

Si tuviera la opción de regresar al pasado y volver a decidir cómo pagar mi carrera intentaría que no fuera con el Icetex, sé que hay mejores maneras. Pero aunque alguna vez lo vi como una de mis peores maldiciones, ahora puedo decir que todo ayuda para bien y que esta experiencia me llevó a adquirir un poco más rápido conciencia financiera, pensar en mi futuro y ser administradora no solo de plata sino de mi vida.

Fuente: El TiempoEl Tiempo (con acceso el 22 de mayo de 2018)

De este texto se extraen importantes lecciones para el pago de cualquier deuda:

  1. Si tiene una deuda grande, NO SIGA COMPROMETIENDO SU CAPACIDAD DE ENDEUDAMIENTO adquiriendo otra deuda. En el relato, queda claro que la deudora se obsesionó en pagarle al Icetex y sólo al Icetex, más nunca adquirió una tarjeta de crédito o un crédito de libre inversión, aún cuando su score crediticio era lo suficientemente bueno como para adquirir estos productos.
  2. No tenga mentalidad cortoplacista. Postergue todo gusto pasajero que pueda incidir en su capacidad de pago de la deuda y ahorre ese dinero. Esto le ayudará no sólo a tener hábitos de ahorro sino a liberarse rápido de una carga tan grande. Ya se podrá dar gustos después.
  3. Haga abonos esporádicos que le permitan cubrir los intereses y el capital. No se limite en lo posible a pagar sólo la cuota del crédito, ya que gran parte de ese pago se destina a cubrir intereses.
  4. Si tiene ingresos extras, destínelos al pago de la deuda. Esto es importante, porque mucha gente siente que esa platica es para darse gustos que tenía postergados, como viajar o comprar tecnología. Entienda que darse gusto es un privilegio que solo se pueden dar QUIENES NO TIENEN DEUDAS. Los demás, deben asumir sus deudas como prioridad y asumir esos gustos como recompensa a sus esfuerzos.
  5. Vigile que sus abonos si se estén aplicando y sea ordenado. Debe guardar sus recibos en un lugar seguro con el fin de soportar los pagos a futuro. De lo contrario, en caso de error de la entidad (que pasa mucho, y sobre todo con Icetex), deberá volver a pagar nuevamente lo que ya pagó.

Otros consejos adicionales:

Otros consejos para que puedan pagar las deudas más rápido son los siguientes:

  1. Si su comportamiento de pago es bueno, usted puede pedir que le bajen la tasa de interés. Y ojo, aquí no estoy diciendo que deba aceptar una refinanciación del crédito: hablo de pedir que le mantengan las demás condiciones del crédito pero BAJANDO la tasa de interés, de modo que sus pagos se destinen más rápido al pago de capital. Para esta opción, que en últimas está sujeta a políticas de la entidad, usted debe tener un comportamiento de pago excelente y por lo menos llevar un año pagando la deuda.
  2. Busque que alguien, o una entidad, le compre su cartera si siente que las cuotas de su crédito son muy altas, y con el ahorro haga abonos grandes a la nueva obligación.
  3. Privilegie los pagos en efectivo. Y por el amor de diox, absténgase de pagar con la tarjeta de crédito todo lo que consume.
  4. Revise sus gastos y deshagase de aquello que no necesita, o que puede reemplazar con otras cosas. Esto es importante, porque la razón por la cual el dinero para pagar las deudas no alcanza está directamente relacionada a sus hábitos de consumo. Y no me refiero a comprar cosas caras: Hablo de comprar cosas que puede reemplazar por otras o de las que puede prescindir. Ejemplo de esto lo encontramos en el uso de productos de limpieza que puede reemplazar por agua y vinagre, o el uso de marcas caras de producto que puede reemplazar por marcas blancas (las de los supermercados). Estos ahorros al año le pueden permitir hacer abonos grandes a su deuda que su bolsillo luego le agradecerá.
  5. Tenga claro siempre qué debe y a quien. Aunque suene pendejo, muchos clientes míos que han entrado a insolvencia no tienen la menor idea del monto de sus obligaciones, y en el camino se acuerdan de otras deudas que olvidaron mencionarme. A estas personas les recomiendo que, de ser posible, estén monitoreando los extractos y los tenga en un lugar visible para que no se les olvide lo que deben y a quién.
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